domingo, 27 de junio de 2010
MATRIMONIO
Queridos paisanos, me llegó este correo y me parece chévere compartirlo con ustedes. Obvio que yo no lo escribí. Saludos desde Colombia.
Cuando llegué a casa esa noche, mientras mi esposa servía la cena, la tomé de la mano y le dije: tengo algo que decirte. Solo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos.
De pronto ya no sabía cómo abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba. – Quiero el divorcio- le dije lo más suave que pude.
Mis palabras parecieron no molestarle. Al contrario, muy tranquilamente me preguntó, ¿por qué?
Evité su pregunta con mi silencio, esto le hizo enfurecer. Tiró los utensilios y me gritó, ¡no pareces hombre! Esa noche, ya no hablamos más. Ella lloraba en silencio. Yo sabía que quería saber qué le había pasado a nuestro matrimonio. Pero yo no hubiera podido darle una respuesta satisfactoria. Mi corazón ahora le pertenecía a Eloísa. Ya no la amaba, solo me daba lástima.
Con un gran sentido de culpa, redacte un acuerdo de divorcio en el que le daba nuestra casa, nuestro auto y un 30% de las acciones de mi empresa.
Después de leerlo ella lo rompió en pedazos. La mujer que había estado diez años de su vida conmigo ahora era una extraña. Me sentí mal por todo ese tiempo y energía que desperdició conmigo. Todo eso que yo nunca le podría reponer. Pero ahora ya no había marcha atrás, yo amaba a Eloísa. Por fin mi esposa soltó el llanto frente a mí, eso era lo que yo esperaba desde el principio. Verla llorar me tranquilizaba un poco, ya que la idea del divorcio que me preocupaba tanto ahora era más clara que nunca.
El siguiente día llegué a casa muy tarde y ella estaba en la mesa escribiendo algo. Yo no había cenado, había pasado un día muy intenso con Eloísa y tenía más sueño que hambre y mejor me retiré a dormir.
Desperté en la madrugada, ella todavía estaba escribiendo. La verdad no me importo y sólo me acomodé de nuevo en cama y seguí durmiendo.
En la mañana me presentó sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio, me pidió que en ese mes tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres.
Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo. Pero había más, me pidió que me acordara cómo la cargue el día de nuestra boda.
Quería que cada día de este mes, la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa….pensé que se estaba volviendo loca. Pero decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasara sin más peleas o malos momentos.
Le platique a Eloísa de las condiciones que puso mi esposa. Se rió bastante y pensó que era muy absurdo. Dijo en tono burlón: no importa los trucos que se invente, tiene que aceptar la realidad que se van a divorciar.
Desde que le expresé mis intenciones de divorcio, mi esposa y yo no teníamos ningún contacto íntimo. El primer día que la cargue se me hizo un poco difícil. Nuestro hijo nos vio y aplaudió de felicidad al vernos y dijo –papá, me da gusto que quieras mucho a mi mamá-. Sus palabras me causaron un poco de dolor. Desde nuestra habitación hasta la puerta de enfrente caminé como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerró sus ojos y me dijo al oído que no le dijera al niño del divorcio. Me sentí muy incómodo, la bajé y ella caminó a tomar el autobús para ir a trabajar. Yo manejé solo a mi trabajo.
El segundo día fue un poco más fácil. Ella se recargo ligeramente en mi pecho. Podía oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le había puesto mucha atención a esta mujer. Me di cuenta que ya no era tan joven, había un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio. Por un minuto me pregunté que si yo era el responsable de esto.
Al cuarto día, cuando la cargué, sentí que regresaba un poco de intimidad. Ésta era la mujer que me había dado diez años de su vida.
El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. No le platiqué nada de esto a Eloísa. Conforme los días pasaban se me hacía más fácil cargarla. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte.
Una mañana la vi que estaba buscando un vestido para ponerse, pero no encontraba nada que le quedara. Sólo suspiró y dijo, -todos mis vestidos me quedan grandes-. Es ahí donde me di cuenta que por eso se me hacía muy fácil cargarla. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada.
De repente entendí la razón, estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente le toque la frente.
Nuestro hijo entró en ese momento y dijo, -papá es tiempo que cargues a mamá-. El ver a su papá cargar a su mamá todos los días se le había hecho costumbre. Mi esposa le dio un fuerte abrazo. Yo mejor miré hacia otro lado por temor a que esta conmovedora imagen me hiciera cambiar de planes. Entonces la cargué y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acarició mi cuello y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el día que nos casamos.
Pero su estado físico me causó tristeza. Ese día, cuando la cargué, sentí que no me podía ni mover. Nuestro hijo ya se había ido a la escuela. La abrasé fuerte y le dije, -nunca me di cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así-.
Me fui a trabajar. Salté fuera de mi auto sin poner llave a la puerta. Temía que cualquier momento podría cambiar de opinión. Subí las escaleras, Eloísa abrió la puerta y le dije, -lo siento mucho pero ya no me voy a divorciar-.
No podía creer lo que le estaba diciendo, hasta me tocó la frente y me pregunté si tenía fiebre. Quité su mano de mi frente y le dije de nuevo: - Lo siento Eloísa, ya no me voy a divorciar, mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestras vidas. No porque ya no nos amáramos. Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargué por primera vez esa responsabilidad es mía hasta que la muerte nos separe.
Eloísa en este momento salió del shock y me dio una fuerte bofetada, y llorando cerró su puerta. Corriendo bajé las escaleras y me fui de ahí.
Paré en una florería, ordené un bonito ramo para mi esposa. La chica me preguntó qué le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí, “siempre te llevaré en mis brazos hasta que la muerte nos separe” .
Esa noche, cuando llegue a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto. Sólo para encontrar a mi esposa en su cama, muerta.
Los pequeños detalles es lo que de verdad importa en una relación. No las parrandas con los amigos, no la mansión, el carro, propiedades o dinero en el banco. Estos crean un falso sentido de felicidad que no lo es todo.
Mejor encuentra tiempo para ser el amigo de tu esposo o esposa, y tómense todo el tiempo necesario con esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que tengan un feliz matrimonio. Muchos de los fracasos en la vida les suceden a gente que no se da cuenta lo cerca que estaban del éxito cuando se dieron por vencidos.
Posteado en El rincón literario, Yo te aconsejo
Esta entrada fue escrita por Ronald Gutierrez Candia el 26 Junio, 2010
Tags: amor, compromiso, divorcio, experiencia, matrimonio
Cuando llegué a casa esa noche, mientras mi esposa servía la cena, la tomé de la mano y le dije: tengo algo que decirte. Solo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos.
De pronto ya no sabía cómo abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba. – Quiero el divorcio- le dije lo más suave que pude.
Mis palabras parecieron no molestarle. Al contrario, muy tranquilamente me preguntó, ¿por qué?
Evité su pregunta con mi silencio, esto le hizo enfurecer. Tiró los utensilios y me gritó, ¡no pareces hombre! Esa noche, ya no hablamos más. Ella lloraba en silencio. Yo sabía que quería saber qué le había pasado a nuestro matrimonio. Pero yo no hubiera podido darle una respuesta satisfactoria. Mi corazón ahora le pertenecía a Eloísa. Ya no la amaba, solo me daba lástima.
Con un gran sentido de culpa, redacte un acuerdo de divorcio en el que le daba nuestra casa, nuestro auto y un 30% de las acciones de mi empresa.
Después de leerlo ella lo rompió en pedazos. La mujer que había estado diez años de su vida conmigo ahora era una extraña. Me sentí mal por todo ese tiempo y energía que desperdició conmigo. Todo eso que yo nunca le podría reponer. Pero ahora ya no había marcha atrás, yo amaba a Eloísa. Por fin mi esposa soltó el llanto frente a mí, eso era lo que yo esperaba desde el principio. Verla llorar me tranquilizaba un poco, ya que la idea del divorcio que me preocupaba tanto ahora era más clara que nunca.
El siguiente día llegué a casa muy tarde y ella estaba en la mesa escribiendo algo. Yo no había cenado, había pasado un día muy intenso con Eloísa y tenía más sueño que hambre y mejor me retiré a dormir.
Desperté en la madrugada, ella todavía estaba escribiendo. La verdad no me importo y sólo me acomodé de nuevo en cama y seguí durmiendo.
En la mañana me presentó sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio, me pidió que en ese mes tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres.
Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo. Pero había más, me pidió que me acordara cómo la cargue el día de nuestra boda.
Quería que cada día de este mes, la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa….pensé que se estaba volviendo loca. Pero decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasara sin más peleas o malos momentos.
Le platique a Eloísa de las condiciones que puso mi esposa. Se rió bastante y pensó que era muy absurdo. Dijo en tono burlón: no importa los trucos que se invente, tiene que aceptar la realidad que se van a divorciar.
Desde que le expresé mis intenciones de divorcio, mi esposa y yo no teníamos ningún contacto íntimo. El primer día que la cargue se me hizo un poco difícil. Nuestro hijo nos vio y aplaudió de felicidad al vernos y dijo –papá, me da gusto que quieras mucho a mi mamá-. Sus palabras me causaron un poco de dolor. Desde nuestra habitación hasta la puerta de enfrente caminé como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerró sus ojos y me dijo al oído que no le dijera al niño del divorcio. Me sentí muy incómodo, la bajé y ella caminó a tomar el autobús para ir a trabajar. Yo manejé solo a mi trabajo.
El segundo día fue un poco más fácil. Ella se recargo ligeramente en mi pecho. Podía oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le había puesto mucha atención a esta mujer. Me di cuenta que ya no era tan joven, había un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio. Por un minuto me pregunté que si yo era el responsable de esto.
Al cuarto día, cuando la cargué, sentí que regresaba un poco de intimidad. Ésta era la mujer que me había dado diez años de su vida.
El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. No le platiqué nada de esto a Eloísa. Conforme los días pasaban se me hacía más fácil cargarla. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte.
Una mañana la vi que estaba buscando un vestido para ponerse, pero no encontraba nada que le quedara. Sólo suspiró y dijo, -todos mis vestidos me quedan grandes-. Es ahí donde me di cuenta que por eso se me hacía muy fácil cargarla. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada.
De repente entendí la razón, estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente le toque la frente.
Nuestro hijo entró en ese momento y dijo, -papá es tiempo que cargues a mamá-. El ver a su papá cargar a su mamá todos los días se le había hecho costumbre. Mi esposa le dio un fuerte abrazo. Yo mejor miré hacia otro lado por temor a que esta conmovedora imagen me hiciera cambiar de planes. Entonces la cargué y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acarició mi cuello y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el día que nos casamos.
Pero su estado físico me causó tristeza. Ese día, cuando la cargué, sentí que no me podía ni mover. Nuestro hijo ya se había ido a la escuela. La abrasé fuerte y le dije, -nunca me di cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así-.
Me fui a trabajar. Salté fuera de mi auto sin poner llave a la puerta. Temía que cualquier momento podría cambiar de opinión. Subí las escaleras, Eloísa abrió la puerta y le dije, -lo siento mucho pero ya no me voy a divorciar-.
No podía creer lo que le estaba diciendo, hasta me tocó la frente y me pregunté si tenía fiebre. Quité su mano de mi frente y le dije de nuevo: - Lo siento Eloísa, ya no me voy a divorciar, mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestras vidas. No porque ya no nos amáramos. Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargué por primera vez esa responsabilidad es mía hasta que la muerte nos separe.
Eloísa en este momento salió del shock y me dio una fuerte bofetada, y llorando cerró su puerta. Corriendo bajé las escaleras y me fui de ahí.
Paré en una florería, ordené un bonito ramo para mi esposa. La chica me preguntó qué le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí, “siempre te llevaré en mis brazos hasta que la muerte nos separe” .
Esa noche, cuando llegue a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto. Sólo para encontrar a mi esposa en su cama, muerta.
Los pequeños detalles es lo que de verdad importa en una relación. No las parrandas con los amigos, no la mansión, el carro, propiedades o dinero en el banco. Estos crean un falso sentido de felicidad que no lo es todo.
Mejor encuentra tiempo para ser el amigo de tu esposo o esposa, y tómense todo el tiempo necesario con esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que tengan un feliz matrimonio. Muchos de los fracasos en la vida les suceden a gente que no se da cuenta lo cerca que estaban del éxito cuando se dieron por vencidos.
Posteado en El rincón literario, Yo te aconsejo
Esta entrada fue escrita por Ronald Gutierrez Candia el 26 Junio, 2010
Tags: amor, compromiso, divorcio, experiencia, matrimonio
domingo, 23 de mayo de 2010
CHILENISMOS Y COLOMBIANISMOS
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Aunque usted paisano chileno esté muy enojado en Colombia, soltar todos nuestros garabatos no significan absolutamente nada para ningún colombiano. Simplemente pensará: “este señor esta como enojado”.
Pero esta mañana muy temprano “me caí” con mi esposa. Yo si sabía que tenía una cita médica temprano. Pero por halagarla con alguna forma de piropo le dije:”¡¡adonde va mi amor “tan fufurufa”!!. Cogió un zapato y me lo lanzó sobre la cama, alcancé a tapar como higuita…
Y eso que llevo cientos de años viviendo aquí en Bucaramanga, Colombia.
Una verdadera caída. La expresión “fufurufa” se utiliza como chilenismo y quiere decir que esta bonita muy bien arregladita. Es un piropo en buenas cuentas, pero en Chile, más bien al sur de Chile.
Pero aquí en Colombia es todo lo contrario. Lo que mi esposa escuchó de mis labios fue clarito: “para donde va la muy prostituta”.
Por eso Chilenos y Colombianos debemos tener mucho cuidado de no aplicar modismos regionalistas.
Cuando un muchacho universitario colombiano que estudie en Santiago le diga a una chilena,”¡huyyy belleza!!,¿quieres que te de un pico?, seguro la chilena le da una bofetada. Lástima por el muchacho porque lo que él le está ofreciendo es un beso.
Y puede que ese mismo muchacho se encuentre con otro colombiano en el pasillo y le comente: “a la chilena le ofrecí un beso y me dio un arepazo ni el más verraco, pero cuando levantó el brazo me di cuenta que tiene una chucha terrible.”.
¿Qué dijo realmente en colombiano .Que la muchacha desagradecida cuando él le ofreció un beso ella le dio una bofetada durísima, y cuando ella levantó el brazo se dio cuenta que a ella le huelen las axilas terriblemente. O sea totalmente abandonada del desodorante. Y abandonada por el de una vez porque no hay nada más ofensivo para un colombiano que una mujer u hombre descuidado con su aseo personal.
Y si un chileno enojado viene y dice “¿sabís que mas?… “Ándate a la chucha”. El colombiano lo mira y queda sano. Lo que está oyendo decir es “ándate a los sobacos”.
Una colombiana entra al Mercado Municipal de Temuco y mirando las artesanías y mercancías de pronto pregunta (esto sucedió en la realidad) “Señor, ¿cuánto vale la cachucha? Menos mal que allí están acostumbrados a tratar con extranjeros. Y el dependiente le dice:. “señora usted no es chilena ¿cierto?.Soy colombiana replica ella. Pero dígame cuánto vale la cachucha pequeñita esa..ahhh dice el señor..eso es un jockey..¡¡Que va dice la señora, un jockey es un jinete de carreras…!!
La misma señora se va comprar frutas. Y pregunta : “¿cuánto valen estos bananos?.Y la dueña replica: “plátanos serán”, no señora..”Estos son bananos”.”Los plátanos son verdes o maduros y sirven para cocinar o fritar”…Mejor véndame de esta patilla, cuando vale la libra?.
Patilla,Libra? ¿ qué es eso?.
Cuando la señora colombiana sale de “ la plaza de mercado”, le comenta a su esposo chileno..¡¡Bastante conchuda la señora, enseñarme a mí como se llaman los bananos.!!!
Efectivamente, en Colombia un plátano es muy diferente a un banano. Por que se utiliza exclusivamente en la cocina y es de contextura más dura que un banano. Pero como buenos chilenos porfiados, una vez en Cartagena insistí que me vendieran un plátano, porque lo vi madurito…y me lleve dos para el hotel, uno para Guillermo mi amigo y paisano de correrías y e l otro para mí. Francamente demasiado duro pero al fin y al cabo estaba bueno, por aquello de “que con hambre..Hasta los huevos fritos son buenos..”
Obviamente que aquí en Colombia se acostumbra más a comprar por libra que por kilo. O sea por medio kilo. Y en las “plazas de mercado” colombianas, todos los tamaños de frutas son exuberantes (papayas como melones grandes) y con nombres muy diferentes a los chilenos. Por ese motivo la señora en el mercado de Temuco estaba como “enchichada” (enojada) cuando le pidió al vendedor que le dijera que fruta era esa. Paltas , respondió el señor. Aguacates serán dijo ella. Muéstreme las mandarinas. Cuanto quiere de naranjas dijo el señor. Y ella compró de todo hasta melocotones(duraznos).
Y cuando ella le dijo a su esposo que allí eran bastante “conchudos” lo que quiso decir realmente en colombiano de que eran confianzudos.
Antes de viajar a Colombia, con más de 45 millones de habitantes, un chileno tiene que hacer de cuentas que va a conocer con un solo pasaje por lo menos cuatro países diferentes. Porque cada departamento es un mundo diferente del otro. Y cada departamento tiene modismos propios en su vocabulario. Veamos como ejemplo los colombianismos propios de SANTANDER.
EL SANTANDEREANO (ANÓNIMO)
1:El santandereano no es bobo, es PINGO, TOCHE O CAIDO DEL ZARZO
2. El santandereano no se enfurece, se ARRECHA, SE ENCHICHA, SE ENVERRACA O SE EMPUTA.
3. El santandereano no se asusta, se ARRUGA O LE DA CULILLO
4. El santandereano no es marica, es ROSCÓN
5. El santandereano no se pone bravo, se pone RABÓN
6. El santandereano no tiene barriga, tiene BUCHE
7. El santandereano no corre a gran velocidad, corre al SOCO o va a TODA MIERDA
8. El Santandereano no va a fiestas, va a BEBETAS
9. El santandereano no tiene abuela, tiene NONA
10. Las santandereanas, no son guisas, sino MANTECAS
11. El santandereano no tiene interruptor, tiene APAGADOR
12. El santandereano no tiene tomacorriente, tiene ENCHUFLE
13. El santandereano no patea la pelota, la CHUTA
14. El santandereano no usa Chaqueta, usa CHOMPA
15. El santandereano no sufre de mal aliento, sino LE HUELE LA JETA A MIERDA
16. El santandereano no tiene trastos, tiene CUTES
17. El santandereano no tiene closet, tiene CLOSER
18. Al santandereano no se le para, sino se le pone como PATA DE PERRO ENVENENADO O COMO BRAZO DE SANTO
19. Los profesores santandereanos no tienen preferencias por los alumnos, (roscas), sino CUELLOS…
20. El santandereano no tiene cabeza, tiene TUSTA
21. El santandereano no está emocionado, está ENCHUFADO
22. Al Santandereano no se le moja la camisa por el sudor, le da CALDO
23. El santandereano no tiene alpargates, tiene COTIZAS O CHOCATOS
24. El santandereano no tiene pene, tiene TORTOLO O VERGA
25. Al santandereano no le da alergia, LE DA CARRANCHÍN
26. El santandereano no alista maletas, ALISTA EL PERRO
27. El santandereano no calienta el café, lo ABRIGA
28. El santandereano no va al baño, VA A AMARRAR EL ZORRO
29. El santandereano no come sandía, come PATILLA
30. El santandereano no echa medias nueves, ECHA MECATO
31. El santandereano no camina, ECHA PATA, O ANDA EN EL CARRO DE DON FERNANDO
32. El santandereano no es alto, es BOLSÓN
33. El santandereano no se quita el cabello, SE CALVEA, SE TUSA, SE RAPA O LO BAJAN DEL BUS.
34. El santandereano no es sinvergüenza, ES CONCHUDO
35. El santandereano no es arrebatado, es ACELERADO
36. El santandereano no está cansado, ESTA MAMAO
37. El santandereano no es mierda, es una BOLETA
38. La santandereana no es linda, ES MUCHO ESTAR BUENA
39. La santandereana no es tetona, ES MUCHO TENER TETAS
40. La santandereana no es nalgona, ES MUCHO SER CULONA
41. La santandereana no es infiel, ES ZORRA O PERRA
42. La santandereana no es engreída, ES MUCHO SER PICADA O PIROBA
43. A la santandereana no le hacen el amor, SE LA COMEN, MASTICAN, O PICHAN
44. Al santandereano no le hacen disgustar, LE SACAN LA PIEDRA O LO HACEN ARRECHAR
45. Al santandereano no le obliga algo, sino que le TOCA
46. El santandereano no hace el oso, es una BANDERA
47. El santandereano no es un Gamín, es UNA GALA, ÑAMPIRA
48. El santandereano no es musculoso, es PASTA
49. Al santandereano no se le queda mal, se le deja MAMANDO o PLANTADO
50. Al santandereano no lo utilizan, SE LA MONTAN O SE LA DEDICAN
51. Al santandereano no se le echa bala, SE LE DA CANDELA
52. El santandereano no se pega en la cola, sino en el SIESO
53. El santandereano no compra Zapatos, sino PISOS
54. El Santandereano no tiene zapatos de cuero, tiene de MATERIAL
55. El santandereano no come mogolla y dulce combinado, sino MESTIZA Y DULCE ALIÑAO
56. A los santandereanos no les coge la noche, sino LO TARDE
57. El santandereano no se cae, SE VA DE JETA
58. El santandereano no dice perdí el examen sino, ME LO COMÍ O ME CLAVARON
59. el santandereano no dice alcánzame esa cosa, dice LÁRGUEME ESA JODA O ESA MIERDA .
60. Las frutas no se le pudren, SE LE APICHAN
61. El santandereano no presiona botones, sino ESPICHA.
62. Los santandereanos no hacen chancuco, sino PASTEL
63. Los Santandereanos no dicen mentiras, HABLAN PAJA.
64. No van al Club del Comercio, sino al CLUCOMERCIO
65. El santandereano no tiene cicatrices, sino CHAGUALAS
66. Al santandereano no le salen lagañas, sino PICHAS
67. El santandereano no dice mala suerte, sino MUCHA SAL
68. El santandereano no dice ese tipo es sagaz, sino MUCHO PERRO, MUCHO AVIÓN, O MUCHO VIVO
69. El santandereano no dice eso es de calidad, sino ES ELEGANTE
70. El santandereano no dice esta delicioso, sino TA BUENO, O ESTA DELI
71. Los santandereanos no piden algo de más, sino ÑAPA
72. El santandereano no dice no moleste, sino DEJE DE J0DER
73. El santandereano no dice que situación, sino dice QUE VAINA El santandereano no dice que NO importa, sino dice QUE HIJUEPUTAS! QUE CARAJOS! O ME VALE UN SIESO!
74. El santandereano no dice que lo engañaron, sino QUE LO TUMBARON, LE DIERON POR LA CABEZA
75. El santandereano no habla de muchas cosas, sino de UNA CATORCERA
76. El santandereano no es mala gente, es MIERDA
77. El Santandereano no come pedacitos de carne, sino PILINCHOS.
78. El santandereano no tiene amplificador, sino COLUMNA
79. Al santandereano no le salen forúnculos, sino NACIDOS
80. Al santandereano no le da hambre, sino FILO
81. El santandereano no juega galleta-pata, sino VIRGO PATA
82. El santandereano no toma caldo, sino CHANGUA
83. Los santandereanos no comen brochetas, sino CHUZOS o PINCHOS
84. Al santandereano que se golpea no le dicen sóbese, sino CHUPE.
85. El santandereano no tiene niños, sino CHINOS, ZURRONES, CALABAZOS, PETUSTES O MUERGANOS .
86. Al santandereanito no lo montan a tun-tun o en caballito, lo LLEVAN A TUCHE
87. El santandereano no dice hola amigo!, dice QUIUBO MANO! O QUE PAJÓ MARICA
88. El santandereano no pide silencio, sino QUE SE CALLEN LA JETA
89. El santandereano no es campesino sino CAMPECHE
90. Los santandereanos no juegan rayuela, sino TÁNGARA
91. Los santandereanos no juegan en el sube y baja, sino montan en el MACHÍN MACHÓN.
92. El santandereano no dice no me gustó, sino VAYA CÓMASE UN CERRAO DE MIERDA O VAYA COMA MUTE
93. El santandereano no dice no creo, sino HHUMMM o QUEJ !!!
El santandereano en lugar de decir “increíble”, dice HUY NO NO NO NO >NO !!!
94. El santandereano no orina, SE MEA
95. El santandereano no monta bicicleta, sino CICLA
96. Los santandereanos no molestan, sino MAMAN GALLO
97. El santandereano no pide que lo esperen, sino dice ESPÉREME TANTICO
98. El santandereano no baila pegado, sino QUE BRILLA HEBILLA
99. La santandereana no usa toallas higiénicas, usa GALLETAS
100. El santandereano no tiene relaciones sexuales, CULEA
101.El santandereano no es hiperactivo sexualmente, ES CULIÓN
102. El santandereano no dice voy, dice HÚSTELE. El santandereano no está lento, TÁ JOCHE
101. El santandereano no dice sí, sino SISAS El santandereano no se declara, se DESTAPA
102. El santandereano no dice que tiene diarrea, sino TOY CURSIENTO
103. Al santandereano no lo vigilan, sino que LE TIENEN TIRRIA O LOTIENEN ENTRE OJOS
104. El santandereano no mira feo, mira RAYADO
105. El santandereano no dice que fulano es un mal nacido, sino MUCHO TRIPLEHIJUEPUTA
106. El santandereano no besa, sino MARCA
107. El santandereano no es marihuanero, sino BURRO
108. El santandereano no acaricia, sino MANICULITEA
109. El santandereano no dice que alguien es delicado, sino MUCHO MUY CHOCHO, O MUY JODIDO
110. El santandereano no esta triste, sino que está CARILARGO
111. El santandereano no está embriagado, sino JINCHO O ESTÁ EN UNA PEA
112. El santandereano no vomita, sino que LLAMA A HUGO Y JUACO
113. Los niños santandereanos no tienen canicas, sino PEPAS O MARAS
114. El santandereano no se pone traje formal, se pone EL FLUX
115. El santandereano no se viste elegante, sino SE PONE LA PINTA
116. El santandereano no tiene “amigas con derechos”, tiene PELOS
Posteado en Esta es mi historia, Yo quería decir que
Aunque usted paisano chileno esté muy enojado en Colombia, soltar todos nuestros garabatos no significan absolutamente nada para ningún colombiano. Simplemente pensará: “este señor esta como enojado”.
Pero esta mañana muy temprano “me caí” con mi esposa. Yo si sabía que tenía una cita médica temprano. Pero por halagarla con alguna forma de piropo le dije:”¡¡adonde va mi amor “tan fufurufa”!!. Cogió un zapato y me lo lanzó sobre la cama, alcancé a tapar como higuita…
Y eso que llevo cientos de años viviendo aquí en Bucaramanga, Colombia.
Una verdadera caída. La expresión “fufurufa” se utiliza como chilenismo y quiere decir que esta bonita muy bien arregladita. Es un piropo en buenas cuentas, pero en Chile, más bien al sur de Chile.
Pero aquí en Colombia es todo lo contrario. Lo que mi esposa escuchó de mis labios fue clarito: “para donde va la muy prostituta”.
Por eso Chilenos y Colombianos debemos tener mucho cuidado de no aplicar modismos regionalistas.
Cuando un muchacho universitario colombiano que estudie en Santiago le diga a una chilena,”¡huyyy belleza!!,¿quieres que te de un pico?, seguro la chilena le da una bofetada. Lástima por el muchacho porque lo que él le está ofreciendo es un beso.
Y puede que ese mismo muchacho se encuentre con otro colombiano en el pasillo y le comente: “a la chilena le ofrecí un beso y me dio un arepazo ni el más verraco, pero cuando levantó el brazo me di cuenta que tiene una chucha terrible.”.
¿Qué dijo realmente en colombiano .Que la muchacha desagradecida cuando él le ofreció un beso ella le dio una bofetada durísima, y cuando ella levantó el brazo se dio cuenta que a ella le huelen las axilas terriblemente. O sea totalmente abandonada del desodorante. Y abandonada por el de una vez porque no hay nada más ofensivo para un colombiano que una mujer u hombre descuidado con su aseo personal.
Y si un chileno enojado viene y dice “¿sabís que mas?… “Ándate a la chucha”. El colombiano lo mira y queda sano. Lo que está oyendo decir es “ándate a los sobacos”.
Una colombiana entra al Mercado Municipal de Temuco y mirando las artesanías y mercancías de pronto pregunta (esto sucedió en la realidad) “Señor, ¿cuánto vale la cachucha? Menos mal que allí están acostumbrados a tratar con extranjeros. Y el dependiente le dice:. “señora usted no es chilena ¿cierto?.Soy colombiana replica ella. Pero dígame cuánto vale la cachucha pequeñita esa..ahhh dice el señor..eso es un jockey..¡¡Que va dice la señora, un jockey es un jinete de carreras…!!
La misma señora se va comprar frutas. Y pregunta : “¿cuánto valen estos bananos?.Y la dueña replica: “plátanos serán”, no señora..”Estos son bananos”.”Los plátanos son verdes o maduros y sirven para cocinar o fritar”…Mejor véndame de esta patilla, cuando vale la libra?.
Patilla,Libra? ¿ qué es eso?.
Cuando la señora colombiana sale de “ la plaza de mercado”, le comenta a su esposo chileno..¡¡Bastante conchuda la señora, enseñarme a mí como se llaman los bananos.!!!
Efectivamente, en Colombia un plátano es muy diferente a un banano. Por que se utiliza exclusivamente en la cocina y es de contextura más dura que un banano. Pero como buenos chilenos porfiados, una vez en Cartagena insistí que me vendieran un plátano, porque lo vi madurito…y me lleve dos para el hotel, uno para Guillermo mi amigo y paisano de correrías y e l otro para mí. Francamente demasiado duro pero al fin y al cabo estaba bueno, por aquello de “que con hambre..Hasta los huevos fritos son buenos..”
Obviamente que aquí en Colombia se acostumbra más a comprar por libra que por kilo. O sea por medio kilo. Y en las “plazas de mercado” colombianas, todos los tamaños de frutas son exuberantes (papayas como melones grandes) y con nombres muy diferentes a los chilenos. Por ese motivo la señora en el mercado de Temuco estaba como “enchichada” (enojada) cuando le pidió al vendedor que le dijera que fruta era esa. Paltas , respondió el señor. Aguacates serán dijo ella. Muéstreme las mandarinas. Cuanto quiere de naranjas dijo el señor. Y ella compró de todo hasta melocotones(duraznos).
Y cuando ella le dijo a su esposo que allí eran bastante “conchudos” lo que quiso decir realmente en colombiano de que eran confianzudos.
Antes de viajar a Colombia, con más de 45 millones de habitantes, un chileno tiene que hacer de cuentas que va a conocer con un solo pasaje por lo menos cuatro países diferentes. Porque cada departamento es un mundo diferente del otro. Y cada departamento tiene modismos propios en su vocabulario. Veamos como ejemplo los colombianismos propios de SANTANDER.
EL SANTANDEREANO (ANÓNIMO)
1:El santandereano no es bobo, es PINGO, TOCHE O CAIDO DEL ZARZO
2. El santandereano no se enfurece, se ARRECHA, SE ENCHICHA, SE ENVERRACA O SE EMPUTA.
3. El santandereano no se asusta, se ARRUGA O LE DA CULILLO
4. El santandereano no es marica, es ROSCÓN
5. El santandereano no se pone bravo, se pone RABÓN
6. El santandereano no tiene barriga, tiene BUCHE
7. El santandereano no corre a gran velocidad, corre al SOCO o va a TODA MIERDA
8. El Santandereano no va a fiestas, va a BEBETAS
9. El santandereano no tiene abuela, tiene NONA
10. Las santandereanas, no son guisas, sino MANTECAS
11. El santandereano no tiene interruptor, tiene APAGADOR
12. El santandereano no tiene tomacorriente, tiene ENCHUFLE
13. El santandereano no patea la pelota, la CHUTA
14. El santandereano no usa Chaqueta, usa CHOMPA
15. El santandereano no sufre de mal aliento, sino LE HUELE LA JETA A MIERDA
16. El santandereano no tiene trastos, tiene CUTES
17. El santandereano no tiene closet, tiene CLOSER
18. Al santandereano no se le para, sino se le pone como PATA DE PERRO ENVENENADO O COMO BRAZO DE SANTO
19. Los profesores santandereanos no tienen preferencias por los alumnos, (roscas), sino CUELLOS…
20. El santandereano no tiene cabeza, tiene TUSTA
21. El santandereano no está emocionado, está ENCHUFADO
22. Al Santandereano no se le moja la camisa por el sudor, le da CALDO
23. El santandereano no tiene alpargates, tiene COTIZAS O CHOCATOS
24. El santandereano no tiene pene, tiene TORTOLO O VERGA
25. Al santandereano no le da alergia, LE DA CARRANCHÍN
26. El santandereano no alista maletas, ALISTA EL PERRO
27. El santandereano no calienta el café, lo ABRIGA
28. El santandereano no va al baño, VA A AMARRAR EL ZORRO
29. El santandereano no come sandía, come PATILLA
30. El santandereano no echa medias nueves, ECHA MECATO
31. El santandereano no camina, ECHA PATA, O ANDA EN EL CARRO DE DON FERNANDO
32. El santandereano no es alto, es BOLSÓN
33. El santandereano no se quita el cabello, SE CALVEA, SE TUSA, SE RAPA O LO BAJAN DEL BUS.
34. El santandereano no es sinvergüenza, ES CONCHUDO
35. El santandereano no es arrebatado, es ACELERADO
36. El santandereano no está cansado, ESTA MAMAO
37. El santandereano no es mierda, es una BOLETA
38. La santandereana no es linda, ES MUCHO ESTAR BUENA
39. La santandereana no es tetona, ES MUCHO TENER TETAS
40. La santandereana no es nalgona, ES MUCHO SER CULONA
41. La santandereana no es infiel, ES ZORRA O PERRA
42. La santandereana no es engreída, ES MUCHO SER PICADA O PIROBA
43. A la santandereana no le hacen el amor, SE LA COMEN, MASTICAN, O PICHAN
44. Al santandereano no le hacen disgustar, LE SACAN LA PIEDRA O LO HACEN ARRECHAR
45. Al santandereano no le obliga algo, sino que le TOCA
46. El santandereano no hace el oso, es una BANDERA
47. El santandereano no es un Gamín, es UNA GALA, ÑAMPIRA
48. El santandereano no es musculoso, es PASTA
49. Al santandereano no se le queda mal, se le deja MAMANDO o PLANTADO
50. Al santandereano no lo utilizan, SE LA MONTAN O SE LA DEDICAN
51. Al santandereano no se le echa bala, SE LE DA CANDELA
52. El santandereano no se pega en la cola, sino en el SIESO
53. El santandereano no compra Zapatos, sino PISOS
54. El Santandereano no tiene zapatos de cuero, tiene de MATERIAL
55. El santandereano no come mogolla y dulce combinado, sino MESTIZA Y DULCE ALIÑAO
56. A los santandereanos no les coge la noche, sino LO TARDE
57. El santandereano no se cae, SE VA DE JETA
58. El santandereano no dice perdí el examen sino, ME LO COMÍ O ME CLAVARON
59. el santandereano no dice alcánzame esa cosa, dice LÁRGUEME ESA JODA O ESA MIERDA .
60. Las frutas no se le pudren, SE LE APICHAN
61. El santandereano no presiona botones, sino ESPICHA.
62. Los santandereanos no hacen chancuco, sino PASTEL
63. Los Santandereanos no dicen mentiras, HABLAN PAJA.
64. No van al Club del Comercio, sino al CLUCOMERCIO
65. El santandereano no tiene cicatrices, sino CHAGUALAS
66. Al santandereano no le salen lagañas, sino PICHAS
67. El santandereano no dice mala suerte, sino MUCHA SAL
68. El santandereano no dice ese tipo es sagaz, sino MUCHO PERRO, MUCHO AVIÓN, O MUCHO VIVO
69. El santandereano no dice eso es de calidad, sino ES ELEGANTE
70. El santandereano no dice esta delicioso, sino TA BUENO, O ESTA DELI
71. Los santandereanos no piden algo de más, sino ÑAPA
72. El santandereano no dice no moleste, sino DEJE DE J0DER
73. El santandereano no dice que situación, sino dice QUE VAINA El santandereano no dice que NO importa, sino dice QUE HIJUEPUTAS! QUE CARAJOS! O ME VALE UN SIESO!
74. El santandereano no dice que lo engañaron, sino QUE LO TUMBARON, LE DIERON POR LA CABEZA
75. El santandereano no habla de muchas cosas, sino de UNA CATORCERA
76. El santandereano no es mala gente, es MIERDA
77. El Santandereano no come pedacitos de carne, sino PILINCHOS.
78. El santandereano no tiene amplificador, sino COLUMNA
79. Al santandereano no le salen forúnculos, sino NACIDOS
80. Al santandereano no le da hambre, sino FILO
81. El santandereano no juega galleta-pata, sino VIRGO PATA
82. El santandereano no toma caldo, sino CHANGUA
83. Los santandereanos no comen brochetas, sino CHUZOS o PINCHOS
84. Al santandereano que se golpea no le dicen sóbese, sino CHUPE.
85. El santandereano no tiene niños, sino CHINOS, ZURRONES, CALABAZOS, PETUSTES O MUERGANOS .
86. Al santandereanito no lo montan a tun-tun o en caballito, lo LLEVAN A TUCHE
87. El santandereano no dice hola amigo!, dice QUIUBO MANO! O QUE PAJÓ MARICA
88. El santandereano no pide silencio, sino QUE SE CALLEN LA JETA
89. El santandereano no es campesino sino CAMPECHE
90. Los santandereanos no juegan rayuela, sino TÁNGARA
91. Los santandereanos no juegan en el sube y baja, sino montan en el MACHÍN MACHÓN.
92. El santandereano no dice no me gustó, sino VAYA CÓMASE UN CERRAO DE MIERDA O VAYA COMA MUTE
93. El santandereano no dice no creo, sino HHUMMM o QUEJ !!!
El santandereano en lugar de decir “increíble”, dice HUY NO NO NO NO >NO !!!
94. El santandereano no orina, SE MEA
95. El santandereano no monta bicicleta, sino CICLA
96. Los santandereanos no molestan, sino MAMAN GALLO
97. El santandereano no pide que lo esperen, sino dice ESPÉREME TANTICO
98. El santandereano no baila pegado, sino QUE BRILLA HEBILLA
99. La santandereana no usa toallas higiénicas, usa GALLETAS
100. El santandereano no tiene relaciones sexuales, CULEA
101.El santandereano no es hiperactivo sexualmente, ES CULIÓN
102. El santandereano no dice voy, dice HÚSTELE. El santandereano no está lento, TÁ JOCHE
101. El santandereano no dice sí, sino SISAS El santandereano no se declara, se DESTAPA
102. El santandereano no dice que tiene diarrea, sino TOY CURSIENTO
103. Al santandereano no lo vigilan, sino que LE TIENEN TIRRIA O LOTIENEN ENTRE OJOS
104. El santandereano no mira feo, mira RAYADO
105. El santandereano no dice que fulano es un mal nacido, sino MUCHO TRIPLEHIJUEPUTA
106. El santandereano no besa, sino MARCA
107. El santandereano no es marihuanero, sino BURRO
108. El santandereano no acaricia, sino MANICULITEA
109. El santandereano no dice que alguien es delicado, sino MUCHO MUY CHOCHO, O MUY JODIDO
110. El santandereano no esta triste, sino que está CARILARGO
111. El santandereano no está embriagado, sino JINCHO O ESTÁ EN UNA PEA
112. El santandereano no vomita, sino que LLAMA A HUGO Y JUACO
113. Los niños santandereanos no tienen canicas, sino PEPAS O MARAS
114. El santandereano no se pone traje formal, se pone EL FLUX
115. El santandereano no se viste elegante, sino SE PONE LA PINTA
116. El santandereano no tiene “amigas con derechos”, tiene PELOS
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jueves, 15 de abril de 2010
COLOMBIA EN CUATRO LINEAS
santa-marta-1
No alcanza esta vida ni la otra para conocer Colombia, porque a la hora de la verdad son varios países en uno solo. De un departamento a otro, las costumbres, vida y comidas son diametralmente opuestas. Lo hermoso de todo es el común denominador de todo Colombiano: aman y admiran a los chilenos. Y para cada chileno que llega a conocer Colombia la visita obligada será la costa norte, o sea Cartagena de Indias, que en Noviembre disfruta de su Reinado Nacional de Belleza. Más de una vez algún Santiaguino o Temuquense ha expresado su admiración diciendo: “¡Dios mío el agua del mar es caliente!,30 grados de temperatura ambiental, arena blanca, mar azul..¡.nooo aquí me quiero morir!
Y así, flotando barriga al sol en las playas de Bocagrande, de tanta felicidad puede soltar todos pero absolutamente todos nuestros garabatos y groserías chilenas a voz de cuello, porque aquí no significan nada. Y más aún es todo lo contrario. No lo puedo explicar aquí porque se me daña la nota.
Y si a usted le gusta el buceo, aquí tiene el Mar Caribe a la orden, con fondos espectaculares de baja profundidad donde todo está organizado mucho mejor que una empresa de turismo…Usted paisano, con solo un par de aletas, careta y snorkel le toca amarrarse al bote porque no le provoca regresar a casa sino quedarse disfrutando de esa maravillosa sinfonía de corales de todos los colores. Claro que para apreciar esto le toca salir del puerto… Digamos, por ejemplo, al Archipiélago de San Bernardo, que lo hizo Dios sólo para buzos. Lo que nosotros tenemos en Chile bajo el mar, en comida, el Mar Caribe lo tiene en belleza. Así que este verano basta ya de trabajar… mochila al hombro y a Cartagena los boletos. Viajando de bus en bus a lo pobre, descansadito, en una semana llega. Se le borra la raya pero llega desde las faldas del Ñielol a Colombia.
Posteado en Yo quería decir que
Esta entrada fue escrita por Ronald Gutierrez Candia el 12 Abril, 2010
Tags: belleza, colombia, turismo
1 Comment so far
1.
OMAR GONZALEZ HURTADO Abril 12, 2010 15:54
La verdad amigo mío, que leyendo este articulo uno se confunde, y se pregunta ¿este tipo es chileno o es colombiano?, rara mezcla de embajador turístico de los paradisíacos parajes colombianos expresados en un coloquial lenguaje sureño curacautino y experto en temáticas que no todos dominamos, como lo es el buceo entre corales y aguas templadas, algo así como cantando bajo la ducha, en una de esas tienes a medio Chile por esos lados
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No alcanza esta vida ni la otra para conocer Colombia, porque a la hora de la verdad son varios países en uno solo. De un departamento a otro, las costumbres, vida y comidas son diametralmente opuestas. Lo hermoso de todo es el común denominador de todo Colombiano: aman y admiran a los chilenos. Y para cada chileno que llega a conocer Colombia la visita obligada será la costa norte, o sea Cartagena de Indias, que en Noviembre disfruta de su Reinado Nacional de Belleza. Más de una vez algún Santiaguino o Temuquense ha expresado su admiración diciendo: “¡Dios mío el agua del mar es caliente!,30 grados de temperatura ambiental, arena blanca, mar azul..¡.nooo aquí me quiero morir!
Y así, flotando barriga al sol en las playas de Bocagrande, de tanta felicidad puede soltar todos pero absolutamente todos nuestros garabatos y groserías chilenas a voz de cuello, porque aquí no significan nada. Y más aún es todo lo contrario. No lo puedo explicar aquí porque se me daña la nota.
Y si a usted le gusta el buceo, aquí tiene el Mar Caribe a la orden, con fondos espectaculares de baja profundidad donde todo está organizado mucho mejor que una empresa de turismo…Usted paisano, con solo un par de aletas, careta y snorkel le toca amarrarse al bote porque no le provoca regresar a casa sino quedarse disfrutando de esa maravillosa sinfonía de corales de todos los colores. Claro que para apreciar esto le toca salir del puerto… Digamos, por ejemplo, al Archipiélago de San Bernardo, que lo hizo Dios sólo para buzos. Lo que nosotros tenemos en Chile bajo el mar, en comida, el Mar Caribe lo tiene en belleza. Así que este verano basta ya de trabajar… mochila al hombro y a Cartagena los boletos. Viajando de bus en bus a lo pobre, descansadito, en una semana llega. Se le borra la raya pero llega desde las faldas del Ñielol a Colombia.
Posteado en Yo quería decir que
Esta entrada fue escrita por Ronald Gutierrez Candia el 12 Abril, 2010
Tags: belleza, colombia, turismo
1 Comment so far
1.
OMAR GONZALEZ HURTADO Abril 12, 2010 15:54
La verdad amigo mío, que leyendo este articulo uno se confunde, y se pregunta ¿este tipo es chileno o es colombiano?, rara mezcla de embajador turístico de los paradisíacos parajes colombianos expresados en un coloquial lenguaje sureño curacautino y experto en temáticas que no todos dominamos, como lo es el buceo entre corales y aguas templadas, algo así como cantando bajo la ducha, en una de esas tienes a medio Chile por esos lados
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martes, 6 de abril de 2010
DEL TANGO Y LA AMISTAD

Hace un tiempo atrás el profesor y muy amigo Omar Alonso González Hurtado publicó una nota en un sitio web de Osorno.
Mi amigo Alonso es un consumado intérprete del arpa. Vive y trabaja en Santiago, pero sigue siendo osornino de corazón.
Esa nota de Omar Alonso se refería plenamente al recuerdo de una gran amistad y más que nada me llamó la atención su referencia al TANGO. Por este motivo comenté su nota en el mismo sitio web bajo los siguientes términos y sobre todo resaltando el significado de amistad:
EL TANGO
El tango nació en un patio porteño.
A la luz de un farolito
Lo recogió un compadrito
porque lo halló sin dueño.
Erguido sobre los tacones
de su bota acharolada,
Hoy se baila en los salones
Donde entró con sus barriadas
siendo gran señor y dueño.
Estimado profesor Omar:
Usted con sus notas y panegíricos de apreciados amigos escribe como si pintara. No se necesita mucha imaginación al leer su afortunado recuerdo de ese señor Chamel Hurtado para penetrar en el túnel del tiempo y escuchar nítidamente el ritmo de tres por cuatro, los compases de un tango.
Usted nació en Osorno y yo en Temuco, y ahora soy Chilombiano. Aquí en Colombia, Medellín es la capital del tango y si usted algún día viene por estos lados no debe dejar de ver la manera tan espectacular de cómo se baila tango en Medellín. Usted me puso nostálgico y por eso los versos.
¿Alguna vez le conté que prácticamente nací en Radio La Frontera de Temuco?..Me pase más de 25 años de mi vida detrás del micrófono en diferente radios de América Latina. El director de esa emisora en mis tiempos (periodo jurásico) era Jorge Bustos Berkoff y el programa de tango comenzaba así: De cortina musical La Cumparsita y luego la voz de Jorge con esos versos, y remataba con el Titulo:”CORRIENTES Y ESMERALDA” ESQUIIINA DE TAAANGO” ( así rrerreando o sea arrastrando las erres, imitando la voz de un argentino). Programa de una hora lleno de prosas y versos sentimentales de total sintonía.
¿Qué quiero decir con esto? Que muchos o todos llevamos por dentro, muy guardados, recuerdos muy buenos de lo que es la verdadera amistad, totalmente incondicional y aunque nadie lo crea es eterna y para siempre. Y no importa el tiempo que transcurra, porque el tiempo casi no existe, lo marcamos nosotros.
Y siempre habrá personas que se destacan como ese gran amigo suyo. Que de pronto ni siquiera fue muy íntimo. Así también yo recuerdo con cariño a toda mi gente de Radio La Frontera de esos tiempos, porque dejaron su impronta en el Libro de la Vida haciendo el bien sin mirar a quien.
Cordial saludo desde Bucaramanga
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